27 de febrero de 2012


El sol, dadivoso, me entregaba tu mejor perfil.
Fueron horas descubriendo tras tu corazón de marfil, los destellos de grandeza de un aura 
d i f e r e n t e.

Lo que daría por sentir nuevamente ese alborozo.
Dar luz al sortilegio que perpetra tu sonrisa colosal. Sonrisa que alcanzaba su apogeo en aquel baile demencial robusteciendo mi entusiasmo, segundear a un beso hermoso.



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