Odio que alegres mi corazón. Pero aún más que
me hagas llorar.
O D I O NO TENERTE CERCA
y que no me hayas llamado.
... pero sobre
todo odio no poder odiarte, porque no te odio, ni siquiera un poco.
Nada en
absoluto.
Si algo tengo seguro, es que nunca estamos
seguro del todo de nada. Y yo la primera. Nunca necesité atención constante
ni besos a toda horas, preguntar si estoy bien cuando estoy mal, llamadas a la
hora que sea, un solo aviso para saber
que continua vivo… nada. Y sigo sin
necesitarlo. Pero cabe la posibilidad
que me hallas hecho un boquete en la enorme coraza de hierro cerrada al vacío de mi corazón... últimamente me
voy a la cama con una sonrisa estúpida, y no me gusta nada ponerme a
pensar en esta dependencia que me estas causando. Da miedo. Es como una droga,
el lujo de hablar por hablar, aunque no nos interese una mierda lo que dice el
otro. Repito, da miedo.
Quiero mentir, así que empezaré por decir que hoy apenas me he acordado de ti,
que no me han entrado ganas de llamarte, y que poco a poco me estoy dando
cuenta de que no quiero tener nada que tenga que ver contigo, que apenas te
echo de menos y que rápidamente mis ganas de besarte van decreciendo, voy a
decirte que no significas nada para mí que nada de lo que haces me llama la atención
y que odio todo tu mundo, pero como dije al principio hoy quiero mentir.