Con el corazón en llanta, nada mejor que tu lengua, abrigando mi garganta.
Vos con tu mochila a cuestas. Yo con la excusa perfecta,para charlar de pavadas.
Nos hizo un guiño San Telmo, un poco de humo en el medio,
y enloquecieron las miradas.
Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído. Y si el diablo se contenta con que dudes un instante...
Vos y yo nuestras miserias y esta noche por delante amor.